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5 alternativas al plástico para guardar tu comida

El plástico nos ha invadido de tal manera que la mayoría de las personas piensan que no hay vida más allá del plástico. Tuppers de plástico, film de plástico, bolsas de plástico… están por todas partes: en el supermercado y en nuestras cocinas. Hace unas semanas, en la comunidad de Eva Muerde La Manzana, alguien comentaba que en un conocido supermercado, había visto calabacín hecho espaguetis y envasado en una tarrina desechable de plástico. Sin meterme en valores nutricionales ni en el tiempo que se tarda en hacerlo en casa, el impacto de todo este plástico innecesario, tanto a nivel de nuestra salud como a nivel medioambiental, es mucho mayor de lo que nos imaginamos.

Se mire por donde se mire, el plástico es un veneno. El plástico es tóxico para nuestros cuerpos y para el planeta; es una amenaza para nuestro sistema endocrino y salud hormonal, para el medioambiente y la vida en nuestros océanos.

El plástico, un recién llegado que nos está invadiendo

El plástico, tal y como lo conocemos, lleva en nuestras vidas menos de 100 años. A partir de los años 30, los ingenieros químicos aprendieron a fabricar plástico a partir del petróleo (polímeros acrílicos, polietileno, polipropileno, poliestireno, cloruro de polivinilo (PVC) y politetrafluoretileno (PTFE), mejor conocido como teflón).

No sé a ti, pero a mí en el colegio me enseñaron que había que reducir, reutilizar y reciclar. Pero a día de hoy, creo que se nos ha olvidado el orden de las cosas. Lo primero de todo debería ser reducir. O mejor todavía, rechazar.

Porque tú que me lees, seguramente eres de esas personas que reciclan asiduamente. Pero no sé si sabes que, reciclado o no, una vez que se fabrica una pieza de plástico, ese plástico no se va a ir a ningún lado y formará parte de este planeta para siempre. De una forma u otra, todo el plástico que se ha fabricado desde que se comenzó a fabricar plástico, sigue con nosotros.

En unos 500 años comenzará a desintegrarse, pero no se va a descomponer ni a biodegradar. Se va a “foto-degradar”, lo que significa que se convertirá en pequeños trocitos tóxicos de sí mismo. Trocitos de químicos tóxicos como el bisfenol A (BPA) que acabarán en nuestras costas, en el plancton y en las tripas de animales que luego nos comeremos. De hecho, ya estamos ingiriendo nanopartículas de plástico y aditivos.

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